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← Mapa de serviciosLámina 05Códigos QR · en marcha

La carta cambia sin reimprimir nada

Un QR sirve para que alguien llegue a una página tuya sin teclear nada: apunta con la cámara del móvil y entra. Lo que importa no es el dibujo, es a dónde apunta: a una dirección tuya que puedes mandar a otro sitio cuando quieras. Cambias el destino y el cartón que está en la mesa sigue valiendo.

Cambias el precio en un minuto; el cartón de la mesa sigue valiendo

Porque el QR no lleva dentro tu carta: lleva una dirección tuya, y esa dirección la mandas a donde quieras.

Esto es para ti si

¿Te suena alguna?

  • Tienes carta impresa y cambias precios o platos cada temporada
  • Quieres saber qué cartel, qué mesa o qué furgoneta te trae gente de verdad
  • Repartes folletos y no tienes forma de saber si alguien los mira
  • Necesitas enseñar algo largo —una ficha técnica, un manual— sin imprimirlo

El proceso, tal cual se hace

Cómo va, paso a paso

  1. Paso 01

    Un código por sitio, no uno para todo

    El de la mesa, el del escaparate y el de la furgoneta son distintos aunque lleven al mismo sitio. Es la única forma de saber cuál de los tres está funcionando y cuál está de adorno.

  2. Paso 02

    Se hace para el tamaño en el que se va a imprimir

    Cuanta más información se le mete dentro, más apretado sale el dibujo, y si además va impreso pequeño no hay móvil que lo lea. Se calcula al revés: primero el tamaño en el que se va a ver, y de ahí para atrás.

  3. Paso 03

    Se prueba en papel, no en pantalla

    Impreso, con la luz que hay en tu local y con un móvil de gama baja. En pantalla se leen todos; los problemas salen en el cartón, y ahí es donde hay que probarlo.

  4. Paso 04

    Y sobre todo, lo que abre

    Un QR que abre un PDF de tres megas que hay que ampliar con los dedos es peor que la carta de papel. Lo que se abre está hecho para leerse en un móvil, de pie y con prisa.

8,509,00
Se escanea el código y el precio cambia sin reimprimir el cartón

Lo que te llevas

  • Los códigos en calidad de imprenta, para el tamaño en el que van
  • Una dirección por sitio, para ver cuál te trae gente
  • El destino cambiable en un minuto, sin reimprimir nada
  • La página que abre, hecha para el móvil y no un PDF

Lo que hace falta de ti

  • Dónde va cada código y de qué tamaño se va a imprimir
  • El contenido que tiene que abrir: la carta, la ficha, el formulario
  • Si lo imprime tu imprenta, en qué formato lo quiere

Trabajo hecho con esto · 2 negocios

No es un ejemplo inventado

Van sin nombre hasta que cada negocio diga que sí. El sector, el municipio y lo que se construyó son exactos.

Sin letra pequeña

Lo que esto no hace

  • Un QR sin nada escrito al lado no lo escanea casi nadie. Hay que decir qué hay dentro: «la carta», «deja tu opinión». Eso es parte del trabajo, no un adorno.
  • Se sabe cuántas veces se abrió cada código, no quién lo abrió. Ni se puede ni se quiere.
  • Si tu carta cabe en una hoja y no cambia nunca, el papel es más barato y más rápido. Te lo diremos.

Lo que se pregunta siempre

Preguntas

¿Los QR caducan?

El código impreso no caduca nunca. Lo que puede morir es la dirección a la que apunta, y por eso apunta a una tuya que controlas: si mañana cambias de carta o de web, se redirige y el cartón sigue sirviendo.

¿Puedo ponerle mi logo?

Sí, con cuidado: el logo tapa parte del código, y el margen que hay para taparlo se puede gastar. Se hace y se prueba impreso; si deja de leerse bien, se dice.

¿QR o NFC?

Los dos, casi siempre. El NFC es más cómodo para quien ya está sentado en la mesa; el QR llega a todo el mundo y funciona en un escaparate o en un folleto. Van juntos en la misma pieza.

La carta cambia sin reimprimir nada

Cuéntanos cómo es un martes en tu negocio y te decimos si esto te sirve —o si no te hace falta. Contestamos nosotros, no un formulario.